Los primeros 30 días con acúfeno

Qué hacer, en qué orden, desde hoy

Esto no es consejo médico. Lo escribe alguien sin formación clínica. No diagnostica, no trata y no reemplaza una consulta. Si tenés alguna de las señales del segundo capítulo, el médico va antes que esta guía.

No se promete ninguna cura, y no hace falta prometerla. Lo que se entrena acá es que dejes de escucharlo: que tu cerebro deje de traerlo a la conciencia, como no te trae el ruido de la heladera de tu casa. Sigue estando si lo buscás. Lo que cambia es que dejás de buscarlo.

Antes de empezar

Lo que esta guía es, y lo que no

Dos minutos de lectura que te van a ahorrar bronca más adelante.

Si estás leyendo esto, probablemente escuchás un sonido que los demás no escuchan, y probablemente ya buscaste en internet. Si buscaste, ya te encontraste con las dos cosas peores que hay: gente vendiéndote una cura, y gente diciéndote que no hay nada que hacer. Las dos son falsas, y las dos hacen daño.

Esta guía no te va a prometer que el zumbido desaparezca. No sé cómo hacer eso, y quien te diga que sí te está vendiendo algo. Lo que sí existe, está estudiado y se puede entrenar, es que tu cerebro deje de tratarlo como una amenaza. Y eso no es resignarse: hay un punto en que dejás de escucharlo, como no escuchás la heladera de tu casa aunque esté encendida. Sigue estando si lo buscás. Lo que cambia es que dejás de buscarlo.

Eso se llama habituación, y es lo que vas a entrenar durante los próximos treinta días. No se termina en treinta días: en la mayoría de los casos se mide en meses, a veces más de un año. Pero el primer mes decide casi todo, porque es cuando se instalan —o no— los hábitos que hacen el trabajo, y es cuando la mayoría de la gente abandona por hacer las cosas en el orden equivocado.

Quién escribe esto

Soy productor musical, no médico. Trabajo con sonido hace veinte años y desarrollé Lusent, la app que acompaña esta guía. Todo lo que vas a leer acá está armado sobre literatura publicada y sobre lo que se usa en terapia de reentrenamiento del acúfeno, pero yo no soy un profesional de la salud y esto no reemplaza una consulta.

Lo digo al principio y no en letra chica al final porque cambia cómo tenés que leer el resto: esto es acompañamiento y educación, no diagnóstico ni tratamiento.

Cómo está armada

Cuatro semanas, cada una con una sola cosa que lograr. No hace falta que leas todo hoy. De hecho conviene que no lo hagas: leé el capítulo de la semana en la que estás, hacé lo que dice, y volvé la semana que viene.

Entre la segunda y la tercera hay un capítulo que no es una semana: "Lo que la técnica no toca". Las cuatro semanas son cosas para hacer; ese es para mirarte a vos, y trae el audio que viene con la guía. Leelo cuando llegues, sin apuro.

Al final hay tres anexos que conviene imprimir: una lista diaria, un resumen para llevarle al médico y un mapa de la app.

Bajate la app antes de seguir

Todo lo que viene usa Lusent: Tinnitus, que es gratuita, no tiene publicidad y no necesita que crees ninguna cuenta. Conviene que la tengas instalada antes de empezar la primera semana, porque desde el primer día vas a necesitarla.

Lusent: Tinnitus

Gratis, sin anuncios y sin cuenta.

Antes de empezar

Lo único que no puede esperar

Seis señales. Si tenés alguna, el médico va antes que esta guía.

La enorme mayoría de los acúfenos no son una urgencia. Son molestos, a veces desesperantes, pero no indican que algo esté pasando ahora mismo. Hay seis excepciones, y dos de ellas tienen una ventana de días en la que el tratamiento médico rinde mucho más que después.

Leé la lista antes de seguir. Si marcás alguna, cerrá la guía y pedí turno. Esto va a seguir acá cuando vuelvas.

Al médico, y cuanto antes

  • Perdiste audición de golpe, en horas o pocos días. Es la más urgente de todas: el tratamiento funciona mucho mejor dentro de la primera semana.
  • El zumbido apareció de golpe en un solo oído. Misma lógica, misma urgencia.

Al médico, sin urgencia pero sin postergar

  • Lo escuchás pulsátil, al ritmo de tu corazón. Suele tener una causa identificable, y conviene buscarla.
  • Tenés vértigo o mareos junto con el acúfeno.
  • Tenés dolor de oído o te supura.
  • Empezó después de un golpe en la cabeza.

Y una recomendación que vale para todos, aunque no marques ninguna: hacete una audiometría. No porque el acúfeno sea peligroso, sino porque buena parte de los acúfenos vienen acompañados de una pérdida auditiva que la persona no notó, y tratarla cambia bastante las cosas. Es un estudio corto, no invasivo y barato.

Semana 1

Dejar de empeorarlo

Antes de agregar nada, sacar lo que está echando nafta al fuego.

Esta es la semana que más resultado da, y es la que casi nadie hace primero. La intuición dice "busquemos algo que lo tape". La evidencia dice que antes conviene dejar de hacer cuatro cosas que lo están empeorando, y que casi todo el mundo hace sin darse cuenta.

1. El silencio es el enemigo

Es lo más contraintuitivo de todo el tema. Cuando algo te molesta, el reflejo es buscar un lugar tranquilo. Con el acúfeno eso es exactamente lo contrario de lo que conviene.

Tu cerebro ajusta la ganancia de lo que escucha, como un control automático de volumen. En silencio sube esa ganancia buscando información, y lo único que encuentra es el acúfeno: lo amplifica. Por eso en una habitación callada se escucha enorme, y en la calle casi no está.

Hay una segunda razón, y es más importante que la primera. En silencio el acúfeno es el único sonido que hay, así que tu atención no tiene a dónde ir. La habituación consiste en que el cerebro aprenda a dejarlo en segundo plano, y no puede aprender eso si no hay un primer plano.

Esta semana

  • No pases tiempo en silencio total. Que siempre haya algo de fondo: un ventilador, una ventana abierta, la app.
  • El sonido de fondo tiene que estar POR DEBAJO del acúfeno, no taparlo. Esto es importante y lo explico abajo.
  • Dormí con sonido de fondo toda la noche, no con un temporizador de 20 minutos.
El protocolo “Después de ruido” arranca justamente por acá: después de una exposición fuerte, el reflejo de encerrarse en silencio es el que hace que se escuche más.
El protocolo “Después de ruido” arranca justamente por acá: después de una exposición fuerte, el reflejo de encerrarse en silencio es el que hace que se escuche más.

2. Tapar no sirve: hay que mezclar

El error más común con el sonido de fondo es ponerlo fuerte hasta que el acúfeno no se escuche más. Se siente como un alivio inmediato, y es un mal negocio.

Si lo tapás por completo, tu cerebro no tiene nada que aprender: cuando apagues el sonido, el acúfeno vuelve igual de fuerte que antes. Además te estás acostumbrando a un nivel de volumen cada vez más alto, y eso con el tiempo juega en contra.

Lo que se busca es el punto donde el acúfeno y el sonido de fondo se mezclan y cuesta decir dónde termina uno y empieza el otro. Ahí el cerebro tiene las dos señales disponibles y puede aprender a poner una en segundo plano. Se llama punto de mezcla, y encontrarlo lleva un rato la primera vez.

Cómo encontrar tu punto de mezcla

  • Poné un sonido de la app muy bajo, tanto que casi no lo escuches.
  • Subilo de a poco, muy de a poco.
  • Pará apenas sientas que los dos sonidos empiezan a confundirse entre sí.
  • Si ya no escuchás nada el acúfeno, está demasiado fuerte: bajalo.
La app te lo dice mientras movés el volumen: “que acompañe al acúfeno sin taparlo del todo. Si dejás de escucharlo, está muy fuerte”. Ese es el punto que buscás.
La app te lo dice mientras movés el volumen: “que acompañe al acúfeno sin taparlo del todo. Si dejás de escucharlo, está muy fuerte”. Ese es el punto que buscás.

3. Dejá de medirlo

Hay un gesto que hace todo el mundo y que es veneno puro: pararse a escuchar si todavía está. Despertarse y chequear. Entrar a un lugar callado para ver cómo está hoy.

Cada vez que hacés eso, le estás enseñando a tu cerebro que ese sonido es importante, que hay que monitorearlo. Es exactamente lo contrario de la habituación. El cerebro no deja de traer a la conciencia algo que vos le pedís revisar diez veces por día.

No se puede dejar de hacer de un día para el otro, y tampoco sirve pelearse con uno mismo. Lo que sí funciona es notar que lo estás haciendo y volver a lo que estabas haciendo, sin reprocharte. Cien veces por día al principio, y cada vez menos.

4. Cerrá los foros

Lo digo sin vueltas: los foros de acúfenos, en su mayoría, te van a hacer peor. No porque la gente mienta, sino por quiénes escriben. El que se habituó y hace su vida no vuelve a postear. El que está mal, sí. Lo que leés es una muestra sesgada hacia los peores casos, y la conclusión que sacás es que esto no mejora nunca.

Lo mismo con los videos de "frecuencias curativas" y los tratamientos milagrosos. Cada uno que probás y falla te deja un poco más convencido de que no hay salida, y esa convicción es parte del problema: la angustia sube la percepción del acúfeno, de forma medible.

Resumen de la semana 1

  • Nada de silencio: sonido de fondo durante el día y toda la noche.
  • Al punto de mezcla, nunca tapando.
  • Cada vez que te descubras chequeando si está, volvé a lo tuyo sin pelearte.
  • Nada de foros, nada de buscar curas.
  • Si no lo hiciste: pedí turno para una audiometría.

Si esta semana hacés solo esto y nada más, ya hiciste la parte que más rinde. Las herramientas vienen después porque sin esto no terminan de funcionar.

Semana 2

Las herramientas

Qué usar, en qué momento del día, y por qué cada cosa.

Con la semana 1 andando, ahora sí vale la pena agregar. La app tiene tres clases de cosas y conviene no mezclarlas, porque prometen cosas distintas.

Encontrá tu tono

Lo primero de esta semana. La app te deja comparar tu acúfeno contra un tono que vas moviendo hasta que se parezcan. Lleva unos minutos y conviene hacerlo en un lugar tranquilo, con auriculares.

Para qué sirve: con esa frecuencia, la app genera un ruido al que le saca exactamente esa banda —un sonido con muesca—. La idea es estimular las zonas vecinas sin alimentar la que genera el acúfeno.

Qué tan sólido es esto: es la técnica de estimulación sonora con más respaldo publicado, y aun así el respaldo global es modesto e inconsistente. Hay estudios con efecto y hay replicaciones sin efecto. Funciona mejor en acúfenos de tipo tonal —un pitido definido— que en los de tipo siseo. No es magia y no le funciona a todo el mundo.

Dos minutos, con auriculares y en silencio. La app aclara lo que hay que aclarar: no es una audiometría y no reemplaza un estudio audiológico.
Dos minutos, con auriculares y en silencio. La app aclara lo que hay que aclarar: no es una audiometría y no reemplaza un estudio audiológico.

Los protocolos, y cuándo usar cada uno

Un protocolo es una decisión ya tomada. En vez de elegir entre veinte sonidos, elegís el momento que estás viviendo.

Escuchar → Protocolos. Cada uno dice para qué momento es y cuánto dura. No hay que elegir sonidos: se elige el momento.
Escuchar → Protocolos. Cada uno dice para qué momento es y cuánto dura. No hay que elegir sonidos: se elige el momento.

Si tuvieras que quedarte con dos: Dormir todas las noches, y Crisis guardado para cuando haga falta. El resto es ganancia.

Por qué respirar lento hace algo

Varios protocolos arrancan con respiración, y suena a relleno. No lo es, pero el mecanismo no es el que la gente supone: la respiración no actúa sobre el oído ni sobre el acúfeno.

Actúa sobre el otro lado del problema. El acúfeno molesta en proporción a la alarma que dispara, y esa alarma es sistema nervioso. Una exhalación más larga que la inhalación activa la rama que frena esa respuesta. No baja el volumen del zumbido: baja lo que te hace.

Por eso en la app el Índice mide molestia y no intensidad. Son dos cosas distintas y solo una de las dos se puede entrenar.

El diario de un minuto

Esta semana empezá a cargar el diario. Es literalmente un minuto: cuánto lo escuchaste, cuánto te molestó, cómo dormiste, cómo estuvo tu ansiedad.

Cargarlo todos los días importa más de lo que parece, por dos razones. La primera es que sin datos no hay forma de distinguir una mala semana de un empeoramiento real, y esa distinción es la que te va a salvar de desesperarte en el día 40. La segunda es que el acto de anotarlo una vez por día y seguir con tu vida es, en sí mismo, lo contrario de monitorearlo todo el tiempo.

Resumen de la semana 2

  • Encontrá tu tono, una vez, con auriculares y sin apuro.
  • Protocolo Dormir todas las noches.
  • Dejá ubicado dónde está Crisis, antes de necesitarlo.
  • Cargá el diario todos los días, aunque sea un día aburrido.
  • Seguí con todo lo de la semana 1.

A mitad de camino

Lo que la técnica no toca

Hasta acá todo fue qué hacer. Este capítulo es sobre vos.

Si leíste las dos primeras semanas vas a notar que lo emocional aparece siempre de la misma manera: como una palanca. La angustia sube la percepción, respirar lento baja la activación, el pánico al día malo arma la mala racha. Todo eso es cierto y sirve.

Pero deja afuera lo principal, que es que esto te está pasando a vos y no es solamente un problema de atención auditiva. Hay cosas que ninguna técnica resuelve porque no son técnicas, y si no se nombran se quedan trabajando por abajo.

Perdiste algo, y nadie lo nombra

El silencio era un lugar al que podías ir. Leer, acostarte, estar. Ahora no está, y lo perdiste de un día para el otro sin despedirte.

Eso es una pérdida y produce lo que produce cualquier pérdida: tristeza, bronca, momentos de negación, momentos de aceptación que después se dan vuelta. Nada de eso es debilidad ni falta de actitud, y tampoco es un síntoma del acúfeno. Es lo que pasa cuando alguien pierde algo.

Lo digo porque buena parte de la gente con acúfeno se trata a sí misma con una dureza que no le aplicaría a nadie más: "ya está, no es para tanto, hay gente peor". Esa exigencia no acelera nada. Al contrario, agrega una capa de pelea arriba de algo que ya cansa.

El miedo casi nunca es al sonido

Cuando alguien dice "no aguanto más este pitido", casi nunca está hablando del pitido. Está hablando de lo que cree que viene: que sea para siempre, que empeore, que no pueda volver a dormir, que no pueda trabajar, que su vida quede reducida.

Esa diferencia importa, y no es un juego de palabras. Un sonido se tolera. Una condena a futuro, no. Y como el futuro no se puede comprobar, el miedo se queda dando vueltas sin que nada lo cierre.

Por eso el trabajo no es convencerte de que el sonido no molesta —molesta— sino mirar de frente qué es exactamente lo que estás temiendo. Casi siempre, al escribirlo, resulta ser más específico y más manejable de lo que era mientras daba vueltas sin forma.

Para sentarte un rato, no para contestar rápido

  1. ¿Qué es lo que más te asusta de esto? No el zumbido: lo que creés que va a pasar por culpa del zumbido.
  2. ¿Qué dejaste de hacer desde que apareció? De esa lista, ¿cuánto dejaste por el acúfeno y cuánto por miedo al acúfeno?
  3. Si mañana el sonido siguiera exactamente igual pero no te molestara, ¿qué cambiaría en tu día? Esa respuesta es tu objetivo real.
  4. ¿Qué te decís a vos mismo cuando lo escuchás fuerte? Escribilo tal cual, con tus palabras, sin corregirlo.
  5. Eso que te decís, ¿se lo dirías a alguien que querés que está pasando por lo mismo?

Por qué esto también es parte del método

No es un paréntesis blando entre dos capítulos prácticos. Es el mismo mecanismo visto del otro lado.

Tu cerebro mantiene la alarma encendida sobre el acúfeno porque lo tiene catalogado como una amenaza. Mientras cada vez que lo escuches la frase que aparezca sea "esto me arruinó la vida", la catalogación se confirma sola, por más técnica que apliques encima. La última pregunta de la lista es la que más mueve, y por eso está última.

Un audio para los momentos difíciles

Compuse una pieza larga para acompañar justamente esto: los ratos de angustia, de estrés o de bronca. Va aparte de todo lo demás de la guía, y conviene entender por qué.

Todo lo que viste hasta acá —el sonido de fondo, el punto de mezcla, el sonido con muesca— apunta al acúfeno. Esto no. Esto apunta a cómo estás vos, que es la otra mitad del problema y la que este capítulo trata. No hace nada sobre tu acúfeno y no es parte del entrenamiento. Es música para sostener un momento.

Incluido con la guía

Descanso Emocional · 13 minutos

Descargar el audio

Un paisaje sonoro de trece minutos, para escuchar entero y de una sola vez. No es para dejar de fondo: es para sentarte o acostarte a escucharlo.

Para qué es: para los momentos de ansiedad, de angustia, o para ese cansancio que no se arregla durmiendo. No para tratar el acúfeno — de eso se ocupa todo lo demás de la guía.

Y no es solo darle play. Lo que sigue es cómo lo uso yo, y la diferencia se nota.

Antes de empezar · dos o tres minutos

  • Respirá así: inhalá por la nariz contando cuatro, sostené dos, exhalá despacio contando seis. La exhalación es la que hace el trabajo; que sea siempre la más larga.
  • Cruzá los brazos sobre el pecho, como si te abrazaras. Sin apretar. Alcanza con sentir el contacto de tus manos, y quedarte así unas respiraciones.
  • Ajustá el volumen con una parte donde suene la música, no con un silencio: la pieza tiene partes suaves y partes más presentes, y conviene que las más fuertes te queden cómodas.

Mientras suena

Dejá que esta pregunta te acompañe, sin apuro por contestarla: ¿qué necesito hoy para sentirme un poco más cuidado?

A veces el agotamiento aparece después de mucho tiempo estando disponible para otros. Cada historia es distinta, pero la pregunta suele encontrar algo.

Al terminar

  • Quedate con el abrazo unos segundos más, o llevá las dos manos al centro del pecho. Tres respiraciones lentas.
  • Fijate si reconocés, aunque sea un instante, algo de más calma o de más descanso. Preguntale eso a tu cuerpo, no a tu acúfeno.
  • Y volvé a tu sonido de fondo de siempre. No lo apagues y te quedes en silencio.

La frase para llevarte: también merezco recibir cuidado.

Semana 3

Los hábitos

Lo que pasa las otras veintitrés horas del día.

Ninguna app te va a resolver el acúfeno si dormís cuatro horas y vivís con el cuerpo en alerta. Esta semana es la menos entretenida y una de las que más mueve la aguja.

Sueño

El acúfeno y el insomnio se alimentan entre sí: dormís mal porque lo escuchás, y lo escuchás más porque dormiste mal. Hay que romper el círculo por el lado del sueño, que es el que se puede manejar.

Café, alcohol y sal

Acá tengo que ser honesto y es incómodo: la evidencia de que estas tres cosas afecten el acúfeno es floja. No hay un estudio sólido que diga "sacá la cafeína y mejora". Incluso hay trabajos donde sacar cafeína de golpe lo empeoró por la abstinencia.

Dicho eso: hay personas a las que sí les afecta, y no hay forma de saber si sos una de ellas más que probando. La diferencia entre probar bien y probar mal es el método.

Cómo probar de verdad

  • Una sola cosa por vez. Si sacás café, alcohol y sal la misma semana, no vas a saber cuál fue.
  • Dos semanas, no dos días. Menos que eso es ruido.
  • Con el diario cargado antes y durante. Sin datos previos no hay con qué comparar.
  • Reducí gradual, no de golpe, sobre todo la cafeína.

El alcohol tiene un agravante aparte, y ese sí está bien documentado: arruina la calidad del sueño aunque te duermas más rápido. Por la vía del sueño te afecta el acúfeno aunque no te afecte directamente.

El círculo de la atención

El estrés no causa acúfeno, pero sube cuánto lo percibís, y eso está medido. Y funciona en círculo: el acúfeno te estresa, el estrés te lo hace escuchar más fuerte, y así.

La buena noticia es que un círculo se puede cortar por cualquier lado. No hace falta eliminar el estrés de tu vida —nadie puede— alcanza con meter cuñas: unos minutos de respiración lenta dos veces por día, moverte, estar con gente. Son cosas chicas que trabajan sobre el lado del problema que sí se puede mover.

Protección auditiva, con una advertencia

Protegerte del ruido fuerte es obvio y es importante: recitales, herramientas, moto. Un buen par de tapones con filtro cuesta poco y evita el daño que empeora el acúfeno de verdad.

La advertencia es la contraria, y es menos conocida: no uses tapones todo el día. Si andás con protección en situaciones normales, tu cerebro sube la ganancia auditiva para compensar, y eso hace que el acúfeno se escuche más fuerte. Es el mismo mecanismo del silencio, agravado.

Resumen de la semana 3

  • Sonido toda la noche y horario fijo para levantarte.
  • Si querés probar con la cafeína: una sola variable, dos semanas, gradual.
  • Dos pausas de respiración lenta por día.
  • Tapones para el ruido fuerte. No para la vida normal.

Semana 4

Leer lo que pasó

Qué es progreso de verdad, y qué es simplemente un mal martes.

Ya tenés tres semanas de diario. Esta semana se trata de aprender a leerlo, porque la forma en que interpretás tus propios datos va a decidir si seguís o abandonás.

La distinción que lo ordena todo

Hay dos cosas que se parecen y no son lo mismo: cuánto lo escuchás, y cuánto te molesta.

La intensidad es lo que es. Puede bajar o no, y vos no tenés mucho control sobre eso. La molestia —cuánto te arruina el día, cuánto te cuesta concentrarte, cuánta angustia te genera— es lo que se entrena, y es lo que efectivamente baja.

Por eso en la app el Índice de Regulación mide molestia. Y por eso el gráfico que importa es el que compara las dos líneas: lo esperable, cuando el entrenamiento funciona, es que la molestia baje mientras la intensidad se queda más o menos donde estaba.

Las dos líneas del gráfico son todo el producto: la molestia bajando mientras la intensidad se mantiene. Eso es habituación, y es lo que se puede entrenar.
Las dos líneas del gráfico son todo el producto: la molestia bajando mientras la intensidad se mantiene. Eso es habituación, y es lo que se puede entrenar.

Los días malos no son recaídas

Vas a tener días en que está peor. Casi siempre después de dormir mal, de un día de estrés, o sin ningún motivo identificable. Lo importante es qué hacés con eso.

La trampa es interpretar un día malo como "volví al principio". No volviste: la habituación no se borra en un día. Pero si el día malo te genera alarma, la alarma sube la percepción, y ahí sí se arma una mala racha de verdad. El día malo no es el problema; el pánico al día malo, sí.

Para eso sirve tener datos. Cuando mires la curva de treinta días vas a ver que esos picos ya pasaron antes y que la tendencia siguió. Es mucho más convincente verlo en un gráfico tuyo que leerlo acá.

Qué mirar y qué ignorar

Antes de juzgar el mes

  1. Mirá la semana 1 y la semana 4 de tu diario. ¿Qué cambió, aunque sea poco?
  2. ¿Hubo algún rato en este mes en que te olvidaste del tema? Contá esos ratos: son el dato que la gente descarta por chico y es exactamente el que importa.
  3. ¿Las preguntas del capítulo "Lo que la técnica no toca" las contestarías igual que hace dos semanas?
  4. Si tuvieras que explicarle a alguien qué cambió, ¿qué le dirías? Si no se te ocurre nada, no pasa nada: un mes es poco.

Qué esperar del mes dos en adelante

Lo honesto: al día 30 la mayoría de la gente no está habituada. Lo que sí suele haber al día 30 es menos alarma, mejor sueño y algunos días en los que te olvidaste un rato. Eso es lo que corresponde esperar, y es más de lo que parece.

La habituación completa se mide en seis a dieciocho meses, y no es lineal: avanza, se estanca, retrocede un poco y vuelve a avanzar. Quien te prometa otra cosa te está vendiendo algo.

Resumen de la semana 4

  • Mirá tu gráfico de treinta días completo, no el día de hoy.
  • Fijate si la molestia bajó aunque la intensidad no.
  • Seguí cargando el diario: el dato más valioso es el que todavía no tenés.
  • Si no mejoró nada en absoluto, leé el capítulo que sigue.

Después del día 30

Si no mejoró nada

Pasa, y hay cosas concretas para hacer.

Si llegaste hasta acá haciendo las cosas y no notás ninguna diferencia, lo primero es que no sos un caso raro ni hiciste nada mal. Un mes es poco, y hay gente a la que esta clase de abordaje le sirve menos.

Lo que conviene revisar primero

Cuándo buscar ayuda profesional

Hay dos caminos con respaldo real que exceden lo que puede hacer una app, y que conviene conocer:

Una última cosa

La gente que se habituó casi nunca puede decir el día en que pasó. No hay un momento. Un día te das cuenta de que hace rato que no pensabas en el tema, y te acordás justo por pensar eso.

Ese es el objetivo, y es menos épico de lo que uno quisiera. Pero es real, le pasa a mucha gente, y es a donde apunta todo lo que leíste acá.

Anexo 1

La lista de cada día

Para imprimir y pegar donde la veas.

Todos los días

  • Que nunca haya silencio total: algo de fondo, siempre.
  • Al punto de mezcla, nunca tapando.
  • Protocolo Dormir al acostarte, con el sonido toda la noche.
  • Diario antes de dormir. Un minuto.
  • Dos pausas de respiración lenta.
  • Cada vez que te descubras chequeando: volvé a lo tuyo, sin reprocharte.

Nunca

  • Foros de acúfenos y videos de curas.
  • Tapones en situaciones de volumen normal.
  • Medir cómo está hoy apenas te despertás.
  • Sacar la cafeína de golpe.

Una vez por semana

  • Mirar la tendencia, no el día.
  • Comparar contra la semana anterior.

Anexo 2

Qué llevarle al médico

Una consulta rinde mucho más con esto preparado.

Las consultas por acúfeno suelen salir mal por una razón boba: la persona llega sin datos, el profesional pregunta "¿desde cuándo?" y "¿cómo es?", y las respuestas son vagas. Con esto escrito, la misma consulta rinde el triple.

Y una pregunta concreta para hacer: si no te ofrecieron una audiometría, pedila.

Anexo 3

Mapa de la app

Qué hay en cada pantalla de Lusent.

La app es gratis y no necesita cuenta para nada de lo que cuenta esta guía. La cuenta sirve solo para respaldar tu diario en la nube si cambiás de teléfono.

Hoy

La pantalla de entrada. Te propone qué hacer ahora según la hora y según cómo venís, y tiene la pregunta "¿cómo estás ahora?" que te lleva directo al protocolo que corresponde. Si estás mal, entrá por ahí.

El Índice de Regulación arriba y, abajo, lo único que hay que hacer ahora. El resto de la app está para cuando quieras buscar; esta pantalla está para cuando no.
El Índice de Regulación arriba y, abajo, lo único que hay que hacer ahora. El resto de la app está para cuando quieras buscar; esta pantalla está para cuando no.

Sonidos

Dividido en tres: Protocolos, Sonidos y Música. Si no sabés qué elegir, quedate en Protocolos: son decisiones ya tomadas.

Progreso

El Índice de Regulación y los gráficos. Necesita cuatro días de diario para empezar a mostrar algo, y treinta para que valga la pena mirarlo.

Aprender

Catorce artículos cortos. Esta guía te da el método; ahí está la profundidad de cada tema.

Perfil

Recordatorios, volumen inicial, y la opción de borrar todos tus datos cuando quieras.